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Tipo: Sin clasificar

Tratamientos que no están clasificados.

Categoría:

Diana:

Nombre:

Nueva medicina germánica del Dr. Hamer

Comercial:

Estado: Alternativo

Tratamientos que no están respaldados por la ciencia o su mecanismo de actuación no es citotóxica o actúan por sugestión o son controvertidos.

Tecnología:

Foto:

Fórmula:

Gráfico:

Información: INTRODUCCIÓN

En agosto de 1978, el Dr. Ryke Geerd Hamer, M.D., en ese tiempo jefe de internistas en la clínica oncológica en la Universidad de Munich, Alemania, recibió la terrible noticia de que a su hijo Dirk le habían disparado. Dirk murió en diciembre de 1978. Unos pocos meses más tarde, el Dr. Hamer fue diagnosticado con cáncer de testículo. Puesto que el nunca había estado seriamente enfermo, inmediatamente supuso que este desarrollo del cáncer podría estar directamente relacionado la trágica pérdida de su hijo.

La muerte de Dirk y su propia experiencia con el cáncer apuró a que el Dr. Hamer investigara la historia personal de sus pacientes de cáncer. El rápidamente aprendió que, así como el, todos sus pacientes habían pasado a través de algún episodio excepcionalmente lleno de tensión antes de desarrollar el cáncer. La observación de una conexión mente-cuerpo no fue realmente sorprendente. Numerosos estudios ya han enseñado que el cáncer y otras enfermedades son a menudo precedidas por un evento traumático.

Pero la investigación del Dr. Hamer tomó una medida trascendental, más adelante. Buscando la hipótesis que todos los eventos corporales son controlados desde el cerebro, el analizó las tomografías de cerebro de sus pacientes y las comparó con sus expedientes médicos. El Dr. Hamer descubrió que cada enfermedad – ¡y no solo el cáncer! – está controlada desde su propia área específica en el cerebro, y vinculada a un muy particular e identificable “choque de conflicto”.

El resultado de su investigación es una tabla científica que ilustra la relación biológica entre la psiquis y el cerebro en correlación con los órganos y tejidos de todo el cuerpo humano (la “Tabla Científica de NMA” está todavía en proceso).

El Dr. Hamer llamó a sus hallazgos, “Las cinco Leyes de la Nueva Medicina ”, porque estas leyes biológicas, las cuales son aplicables a cualquier caso de pacientes, ofrecen un completamente nuevo entendimiento de la causa, el desarrollo y el proceso natural de sanación de enfermedades.

(En respuesta al creciente número de malas representaciones de estos descubrimientos, y para preservar la integridad y autenticidad de este trabajo científico, el Dr. Hamer ahora ha protegido legalmente el material de su investigación, bajo el nombre Nueva Medicina Alemana (NMA) [Las siglas en inglés son NGM [New German Medicine]. El término “Nueva Medicina” no pudo ponerse con derechos reservados internacionalmente.)

En 1881, el Dr. Hamer presentó sus hallazgos a la Facultad de Medicina de la Universidad de Tübingen como una tesis post-doctoral. Pero hasta este día, la Universidad se ha negado a probar la investigación del Dr. Hamer, a pesar de su obligación legal para hacerlo. Este es un caso sin precedentes en la historia de las universidades. De manera parecida, la oficina oficial se rehúsa a aprobar sus descubrimientos, a pesar de que se hicieron unas 30 verificaciones científicas, tanto por físicos independientes como por asociaciones profesionales.

Poco después de que el Dr. Hamer sometió su tesis, le dieron el ultimátum para que renunciara a sus descubrimientos, o bien se le negaría la renovación de su contrato en la clínica universitaria. En 1986, aunque su trabajo científico nunca había sido censurado y mucho menos desaprobado, el Dr. Hamer fue despojado de su licencia médica con el motivo de que el se había negado a ajustarse a los principios de la medicina estándar. No obstante, el estaba decidido a continuar con su trabajo.

Por 1987, pudo extender sus descubrimientos a prácticamente cada enfermedad conocida a la medicina.

El Dr. Hamer ha sido perseguido y hostigado durante 25 años, en particular por las autoridades alemanas y francesas. Desde 1997, el Dr. Hamer ha estado viviendo en el exilio, en España, en donde sigue con su investigación, y donde él continúa luchando por el reconocimiento oficial de su “Nueva Medicina”.

Pero mientras que la facultad de medicina de la Universidad de Tübingen mantenga su táctica de retraso, los pacientes en todo el mundo estarán privados del beneficio de los revolucionarios descubrimientos del Dr. Hamer.




EL ORIGEN DE LA ENFERMEDAD EN EL CEREBRO

El Dr. Hamer estableció que “cada enfermedad es causada por un choque de conflictos que atrapa completamente fuera de guardia a cualquier individuo” (Primera Ley Biológica).



En honor a su hijo, el Dr. Hamer llamó a este inesperado acontecimiento de choque un Síndrome de Dirk Hamer, o DHS.

Psicológicamente hablando, un DHS es un incidente personal, condicionado por nuestras experiencias pasadas, nuestras vulnerabilidades, nuestras percepciones individuales, nuestros valores y creencias. No obstante, el DHS no es un conflicto meramente psicológico, sino más bien un conflicto biológico que debe ser entendido en el contexto de nuestra evolución.

Los animales experimentan estos choques biológicos en términos concretos, por ejemplo, a través de la repentina pérdida del nido o de su territorio, una separación de la pareja, o una amenazas inesperada de inanición, o miedo a morir. Puesto que a través del tiempo, la mente humana ha adquirido una manera figurativa de pensar, podemos experimentar estos conflictos biológicos también en un sentido transpuesto.

Un hombre, por ejemplo, puede sufrir una “conflicto de pérdida territorial” cuando inesperadamente pierde su hogar o su lugar de trabajo; un “conflicto del nido” para una mujer podría ser una preocupación sobre el bienestar de un “miembro de su nido”, un “conflicto de abandono” puede ser detonado por un divorcio inesperado o por haber tenido que apresurarse al hospital. Los niños a menudo sufren un “conflicto de separación” cuando mama decide regresar al trabajo, o cuando los padres se separan.

Analizando miles de tomogramas computarizados (CT) cerebrales en relación a las historias de sus pacientes, el Dr. Hamer descubre que en el momento que ocurre una DHS, este choque impacta un área específica, predeterminada en el cerebro, causando una “lesión” que es visible en un escaneo CT, como un juego de agudos anillos concéntricos. (En 1989, Siemens, el fabricante alemán de los escáner CT, certificó que esta formación de anillos no son artefactos del equipo.)

Después del impacto, las células cerebrales afectadas comunican el shock al órgano correspondiente, el cual a su vez responde con una alteración particular—¡predecible!

La razón porqué conflictos específicos están indisolublemente atados a áreas específicas del cerebro es que durante nuestra evolución histórica, cada parte del cerebro fue programada a responder instantáneamente a conflictos que podrían amenazar nuestra supervivencia. Mientras el “viejo cerebro” (tallo cerebral y cerebelo) están programados con temas de supervivencia básica que se relacionan a la respiración, alimentación o reproducción, el “Nuevo cerebro” (cerebrum) está codificado con temas más avanzados, tales como conflictos territoriales, conflictos de separación, conflictos de identidad y conflictos de auto-devaluación.

La investigación médica del Dr. Hamer está firmemente vinculada a la ciencia de la embriología, porque si el órgano responde a un conflicto por un crecimiento tumoral, por la fusión del tejido fino, o por una debilitación funcional es determinado por la capa embrionaria del germen desde donde, tanto el órgano y el correspondiente tejido fino del cerebro se originan (Tercera Ley Biológica).

El “Sistema Ontogenético de Tumores” del NMA ilustra que los órganos controlados por el “Viejo-cerebro”, los cuales derivan del endodermo o del mesodermo del “cerebro viejo”, como los pulmones, el hígado, colon, próstata, útero, piel de la dermis, pleura, peritoneo, pericardio, glándulas mamarias, etc. siempre general proliferación de células en cuanto ocurre el correspondiente conflicto. Los tumores de estos órganos, por ello, se desarrollan exclusivamente durante la fase active del conflicto (iniciado por el DHS).


Tomemos, por ejemplo, el cáncer de pulmón: El conflicto biológico vinculado al cáncer de pulmón es un “conflicto de muerte-miedo”, porque en términos biológicos, el pánico a la muerte es igualado a ser incapaz de respirar.

Con el choque de muerte-miedo, las células alvéolos del pulmón, las que regulan la respiración, instantáneamente comienzan a multiplicarse, formando un tumor del pulmón. Contrariamente al punto de vista convencional, esta multiplicación de células de pulmón no es un proceso insustancial, sino que sirve para un propósito biológico muy bien definido, es decir, incrementar la capacidad de los pulmones, y así optimizar la oportunidad de supervivencia del organismo.

Los análisis de las exploraciones del cerebro del Dr. Hamer demuestran que cada persona con cáncer de pulmón muestra una distinta configuración del anillo-meta en el área correspondiente en el tallo cerebral, y que cada paciente ha sufrido un pánico de muerte inesperado, antes del inicio del cáncer. En la mayoría de los casos, el temor a la muerte fue detonado por un shock sobre un diagnóstico de cáncer que la persona experimentó como una “sentencia de muerte”.

Dado que fumar está en disminución, esto arroja una nueva luz en el enigmático incremento de cáncer de pulmón (“El asesino #1”) y cuestiona si fumar per se es una verdadera causa de cáncer de pulmón.

El cáncer de pecho glandular, según los hallazgos del Dr. Hamer, es el resultado, ya sea de un conflicto “madre-hijo(a)” o un conflicto de “preocupación de pareja”. Estos tipos de conflicto siempre impactan el “viejo-cerebro” en el área que controla las glándulas que producen leche. Una mujer puede sufrir un conflicto de preocupación madre-hijo cuando su retoño es repentinamente herido o está seriamente enfermo.

Durante la fase activa de tensión del conflicto, las células de las glándulas mamarias se multiplican continuamente, formando un tumor. El propósito biológico de la proliferación de células es habilitarse para proporcionar más leche para el descendiente que sufre, y de esa manera acelerar la sanación. Cada mujer humana y mamífera nace con este antiguo programa de respuesta biológico. Los muchos estudios de casos del Dr. Hamer muestran que las mujeres, incluso cuando no dan de mamar, desarrollaron un tumor en las glándulas mamarias, de preocuparse obsesivamente acerca del bienestar de un ser amado (ya sea un niño en problemas, un padre o madre enfermos, o algún amigo querido que sea causa de preocupación).

Lo que se ha dicho acerca del cáncer de pulmón y cáncer de pecho, igualmente aplica a todos los otros cánceres que se originan en el “viejo-cerebro”. Cada uno es detonado por un shock específico de conflicto que active un “Programa Biológico Especial Significativo”, “Quinta Ley Biológica”, la cual permite que el organismo elimine el funcionamiento diario y se ocupe físicamente de la situación de emergencia. Para cada atipo de conflicto hay una retransmisión cerebral desde donde se coordina el programa biológico en particular.

Mientras los órganos controlados por el “viejo-cerebro” generan un crecimiento tumoral durante la fase activa del conflicto, lo opuesto es el caso con todos los órganos que son controlados desde el cerebrum (“nuevo cerebro”). Referente a la capa germinal embrionaria, todos los órganos y tejidos finos (ovarios, testículos, huesos, nódulos linfáticos, epidermis, el alineado de la cerviz, los tubos bronquiales, los recipientes coronarios, los conductos de leche, etc.) se originan del ectodermo o del mesodermo del “muevo cerebro”.

El momento en que ocurre el conflicto, el tejido orgánico biológicamente correspondiente responde con degeneración de células. Necrosis de los ovarios o testículos, osteoporosis, cáncer de hueso, o úlceras de estómago, por ejemplo, son condiciones que solamente ocurren mientras una persona está en un estado de desesperación emocional relacionado con el conflicto.


Como es de esperarse, la pérdida de tejido tiene una significación biológica.


Tomemos, por ejemplo, el revestimiento del tejido fino de los conductos de leche. Puesto que el revestimiento epitelial de los conductos de leche, desarrollados en un plazo más tarde que las glándulas productoras de leche, este tejido más joven está controlado desde una parte más joven del cerebro, es decir, la cortaza cerebral. El conflicto biológico del revestimiento del os conductos de leche es un “conflicto de separación” experimentado como si “mi crío [o mi pareja] fue arrebatado de mi pecho”.

Un mamífero femenino puede sufrir tal conflicto cuando su cría se pierde o es muerta. Como reflejo natural al conflicto, el revestimiento del tejido de los conductos de leche comienza a ulcerarse. El propósito de la pérdida de tejido es incrementar el diámetro de los ductos, porque con ductos agrandados, la leche que ya no se usa puede drenarse fácilmente y no se congestiona en el pecho.

El cerebro de cada mujer está programado con esta respuesta biológica. Puesto que el pecho femenino es, biológicamente hablando, sinónimo de cuido y nutrición, las mujeres sufren tal conflicto por una separación inesperada de un ser querido que es intensamente importante.

Virtualmente no hay síntomas físicos durante la fase activa del conflicto, excepto un ligero y ocasional “tirón” en el pecho.

Fuente: http://www.bibliotecapleyades.net/salud/salud_germannewmedicinesp02.htm

Por Fernando L. Frías

La semana pasada la policía española, en cumplimiento de una "Euroorden",
procedió a la detención de Gerard Ryke Hamer para ponerlo a disposición de
las autoridades francesas.

Dicho así, no parece gran cosa como noticia. Todos los días la policía
detiene a delincuentes españoles o extranjeros, y en la inmensa mayoría de
los casos apenas merecen una mención en la sección de sucesos; mucho menos
una noticia destacada o, como en este caso, un artículo en un boletín
digital de difusión del pensamiento crítico. Pero es que Gerard Ryke Hamer
no es un delincuente cualquiera: es nada menos que el fundador de un nuevo
paradigma pseudomédico: la denominada (por Hamer y sus seguidores) "Nueva
Medicina".

El doctor Hamer... bueno, corrijamos: el señor Hamer. Lo de "doctor",
correspondiente a su titulación como médico, pero en 1986 fue inhabilitado
por un tribunal por dedicarse a prácticas pseudomédicas y poner en peligro
la vida de sus pacientes. Uno de los muchos episodios judiciales que
salpican la trayectoria de este charlatán que ahora parece encaminarse a
pasar una larga temporada alojado en régimen de pensión completa por cuenta
del Estado francés.

El señor Hamer, decíamos, siguió una carrera profesional poco relevante
hasta que a finales de los años 70 una serie de acontecimientos digna del
guión del culebrón más cutre trastocó su vida. Todo comenzó en 1978: en el
transcurso de una fiesta a bordo de un yate, el príncipe Amadeo de Saboya no
tuvo otra ocurrencia que disparar un rifle de cazar elefantes. No parece que
apuntase a nadie en concreto, pero el proyectil, tras uno o dos rebotes, fue
a impactar en uno de los hijos de Hamer, Dirk, que se encontraba en otro
barco. Dirk Hamer, que entonces tenía 19 años, murió cuatro meses después a
consecuencia de las heridas sufridas. Y esta tragedia no se quedó sola: poco
tiempo después, el todavía doctor Hamer era diagnosticado de un cáncer de
testículos, enfermedad a la que siguió la de su esposa, a la que se le
detectó un cáncer de pecho.

Según sus seguidores, aquella serie de incidentes fue lo que desencadenó la
intuición genial que llevó a Gerard Hamer a desarrollar sus teorías. Según
los más bondadosos de sus críticos, lo que desencadenó fue su definitivo
desequilibrio psíquico. Sea como fuere, en 1981 el doctor Hamer presentó
públicamente su "Ley de Hierro del cáncer", calificada como "piedra angular
de la Nueva Medicina".

La "Ley de Hierro" postula que el cáncer tiene su origen en un conflicto
psíquico o emocional que Hamer, en honor a su hijo, bautizó como "DHS" o
"Síndrome Dirk Hamer". El "DHS", localizado en el cerebro, provocaría como
respuesta del organismo un cáncer o una "enfermedad relacionada con el
cáncer". A partir de esta hipótesis, Hamer desarrolló otras cuatro "leyes
biológicas" igual o aún más disparatadas. Así, la "Segunda Ley Biológica"
establece que lo que conocemos como enfermedades no son tales, sino fases en
la evolución del proceso desencadenado por el "DHS": una primera fase se
correspondería al daño fisiológico provocado por el "DHS", y se manifestaría
como una "enfermedad fría" (es decir, alguna de las enfermedades en las que
los pacientes presentan hipotermia, especialmente en las extremidades), para
a continuación desencadenarse lo que la medicina identifica (erróneamente,
según Hamer) como "enfermedad caliente", en la que los pacientes manifiestan
temperatura alta en manos y pies e incluso fiebre, y que en realidad sería
simplemente la fase en la que el organismo cura los daños causados por el
"DHS". Una curación que, sorprendentemente, se realiza mediante la benéfica
labor de los microbios, dirigidos por el cerebro. Otras "Leyes" nos hablan
de la supuesta correlación entre la naturaleza del "DHS" y el lugar del
cerebro donde se implanta con el tipo de cáncer, o establecen que en
realidad las enfermedades son simplemente procesos biológicos saludables
mediante los cuales el organismo reacciona frente al dichoso "DHS".

Naturalmente, partiendo de estas premisas Hamer y sus seguidores no se
limitan a afirmar que para curar el cáncer lo que hay que tratar es el "DHS"
: dado que las enfermedades en sí son procesos saludables, cualquier intento
de curarlas sería en realidad perjudicial. La causa de que fallezcan tantos
enfermos de cáncer, según Hamer, no es la evolución del cáncer, sino los
tratamientos aplicados por la "medicina convencional", que por tanto deben
evitarse a toda costa.

Hamer y sus seguidores aseguran que sus ideas han sido empíricamente
comprobadas y validadas por numerosos estudios (aunque, por supuesto, nunca
citan ninguno verificable). Sin embargo, la práctica totalidad de la
profesión médica las considera un completo disparate y se resiste a
aplicarlas. ¿Por qué? Pues nada menos que porque existe una gran
conspiración para acabar con la Humanidad. Según Hamer y sus seguidores, los
judíos (dirigidos, curiosamente, por el Papa) han conseguido matar a más de
dos mil millones de personas con sus tratamientos a base de morfina,
quimioterapia y radiaciones. Los astutos judíos aplican la "Nueva Medicina"
a sus propios correligionarios en hospitales de Tel a Viv, pero en el resto
del mundo, proclaman los seguidores de Hamer, emplean terapias
"convencionales" con el objetivo de liquidar al resto de la Humanidad.

Con semejantes afirmaciones, no es extraño que las doctrinas de Hamer hayan
encontrado eco en sectores tan dispares -o quizá no tan dispares- como la
"New Age" y los movimientos neonazis. Elogios a la doctrina de Hamer pueden
encontrarse en publicaciones dedicadas a la astrología (que serviría para
diagnosticar la naturaleza del "DHS") y las "terapias alternativas" (que
muchas veces también intentan establecer una relación entre la enfermedad y
los estados anímicos), pero también en revistas y libros de grupos neonazis
y ultraderechistas. Las tesis de Hamer son citadas por los "disidentes" del
SIDA como apoyo a su tesis de que la enfermedad no tiene su causa en el VIH
(dado que para Hamer los "microbios" no son agentes de una enfermedad, sino
medios que el cerebro emplea para la curación del cuerpo), y las revistas de
lo paranormal se deshacen en elogios hacia sus visiones "alternativas" y su
"rebeldía contra el establishment científico y la medicina oficial".

Y sus pacientes, mientras tanto, corren el riesgo de morir. El caso más
famoso en que se vio implicado Hamer fue el de Olivia Pilhar, una niña a la
que se le detectó un cáncer cuando tenía seis años. Olivia empezó a ser
tratada con quimioterapia, pero sus padres, convencidos por el doctor Hamer,
se negaron a que prosiguiera el tratamiento y la confiaron a los "cuidados"
del charlatán. Ante el riesgo de muerte de la pequeña, los responsables del
hospital solicitaron una orden judicial para que prosiguiera el tratamiento
médico, pero durante el proceso los padres de Olivia se la trajeron a
España, donde siguió siendo "tratada" por un seguidor de Hamer.
Afortunadamente, la intervención de numerosos médicos austríacos y la
intercesión del propio Presidente de la República lograron repatriar a la
niña. Cuando Olivia ingresó de nuevo en el hospital, el enorme tumor
canceroso pesaba ya varios kilos. Por suerte, un enérgico tratamiento de
quimioterapia consiguió salvar su vida.

Sin embargo, el caso de Olivia fue una excepción. La inmensa mayoría de los
pacientes tratados con la "Nueva Medicina" acaban falleciendo víctimas del
cáncer, el SIDA y las restantes enfermedades que Hamer y sus secuaces se
niegan a tratar. Empezando por la propia esposa de Hamer, que falleció a
consecuencia de su cáncer de pecho en 1985. Esta circunstancia ha provocado
que en varios países del mundo se hayan abierto procesos judiciales contra
Hamer y sus seguidores; especialmente en Francia, donde la UNADFI (Unión
Nacional de Defensa de las Familias y del Individuo, una importante
asociación dedicada a la lucha contra las sectas destructivas) ha ejercitado
la acusación particular en varios juicios por ejercicio ilegal de la
medicina y negligencia profesional con resultado de muerte. La "Euroorden" a
consecuencia de la cual Hamer fue detenido la semana pasada tiene su origen
precisamente en uno de esos procedimientos, en el cual Hamer fue condenado a
tres años de prisión por complicidad en el ejercicio ilegal de la medicina.
Hamer ha cumplido ya condenas de prisión en Alemania, y probablemente le
esperen otras en Francia, Bélgica y otros países en los que tiene pendientes
numerosos juicios, que no se han celebrado porque el charlatán se negaba a
salir de España alegando, irónicamente, "problemas de salud".

Además de los juicios penales, Hamer y sus seguidores han sido objeto de la
atención de los Colegios e instituciones médicas de medio mundo, que por una
vez han dejado de lado su tradicional benevolencia hacia las terapias
"alternativas" dada la peligrosidad de la "Nueva Medicina". Las
inhabilitaciones a seguidores del doctor Hamer se cuentan por decenas. En
España, el caso más conocido es el de Vicente Herrera y Adell, inhabilitado
por el Colegio de Médicos de Barcelona a causa de haber aplicado el "método
Hamer" a una paciente que, naturalmente, falleció víctima de cáncer.

La noticia de la detención de Hamer ha causado una oleada de comentarios en
diversos medios. En algunos casos han sido de indignación: los seguidores de
Hamer, evidentemente, han protestado por lo que consideran una reacción de
los poderes establecidos y de la "medicina oficial" contra un pensador
heterodoxo y revolucionario. Pero la mayoría simplemente han manifestado su
incredulidad: ¿por qué, con tanto charlatán suelto, la emprenden contra el
"pobre" "doctor" Hamer?

Quizá la mejor respuesta la podemos encontrar en el informe que sobre la
"Nueva Medicina" elaboró el Grupo Suizo de Estudios sobre Métodos
Complementarios y Alternativos para el Cáncer:

"Consideramos que el método promovido por Hamer es peligroso, especialmente
porque induce a los pacientes a una falsa sensación de seguridad que hace
que prescindan de otros tratamientos efectivos. En tanto en cuanto Hamer
siga sin presentar ninguna evidencia convincente en apoyo de sus hipótesis,
y mientras la eficacia de la "Nueva Medicina" siga sin demostrarse
científicamente, debemos rechazar enérgicamente este método. En muchos
aspectos, la teoría de la "Nueva Medicina" contradice los hallazgos de la
medicina científica, no sólo en términos de la etiología y diagnosis del
cáncer, sino también en cuanto al desarrollo y el tratamiento de la
enfermedad."

http://digital.el-esceptico.org/leer.php?autor=570&id=1927&tema=122

Ryke Geerd Hamer y la Nueva Medicina Germánica

Lejos de mi intención utilizar un argumento ad hominem, pero también sería injusto no preguntarse de donde viene esta descabellada teoría de la descodificación biológica de enfermedades. Pues bien, como se jactan sus seguidores, toda la disciplina se desprende de los postulados de la «Nueva Medicina Germánica» del Dr. R.G. Hamer. La NMG de Hamer viene a decir lo que ya hemos explicado: las enfermedades son producto de un “conflicto biológico” originado por un acontecimiento traumático.
R.G. Hamer, inventor de la "Nueva Medicina Germánica"

Ryke Geerd Hamer estudió medicina y teología, siguiendo una carrera sin relevancia hasta que en 1978 un trágico accidenta acabara con la vida de su hijo de 19 años. Meses después, el propio Hamer se autodiagnosticó un cáncer de testículos, y poco después su esposa sufrió un cáncer de pecho. Hamer pensó que estos acontecimientos estaban relacionados, desarrollando su “teoría” del origen psicológico-traumático de la enfermedad o DHS (Síndrome Dirk Hamer, por su hijo fallecido). A partir del DHS construyó una paranoica historia en la que el síndrome se instala en el cerebro y provoca como reacción un cáncer o “enfermedad relacionada con el cáncer” de diferente naturaleza según la localización del DHS en el cerebro. El afectado pasaría primero por la etapa de “enfermedad fría”, caracterizada por la hipotermia y a continuación por la etapa de “enfermedad caliente”, donde el aumento de temperatura y la fiebre significan que el organismo está curando los daños causados por el síndrome.

Según esta visión, la enfermedad no representa el problema en sí; más bien al contrario, es una estrategia del cerebro para sanar del DHS, utilizando a los microbios como benefactores instrumentos en su lucha contra el mal. Siguiendo el razonamiento, Hamer y sus seguidores afirman que no hay que tratar las enfermedades, dado que son procesos saludables, sino el origen del DHS. Por ello, según la disparatada teoría de la NMG, el fallecimiento de tantos enfermos de cáncer y otras patologías se debe a los medicamentos empleados por la medicina oficial, que deben ser evitados a toda costa.

No existe una sola investigación que avale tamaño despropósito, y la comunidad científica desestima completamente las tesis de Hamer y sus seguidores. Ahora bien, la paranoica cosmovisión del médico y teólogo alemán atribuye tal oposición a una conspiración sionista internacional, dirigida por el Papa (sí, sí, el Papa de Roma), que ha conseguido asesinar a millones de personas con quimio y radioterapia. Los judíos pretenden eliminar así al resto de la Humanidad, aplicando la medicina convencional en el extranjero mientras dispensan “Nueva Medicina” en los hospitales de Israel.
http://cnho.wordpress.com/2010/10/28/los-charlatanes-de-la-descodificacion-biologica-de-las-enfermedades-y-la-nueva-medicina/

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